Una publicación para describir e informar

miércoles, 7 de agosto de 2013

Hazañas que no se pueden reir.



Hoy día existen muchos hechos, que quizás en la década de los años ochenta de la pasada centuria, hacer referencia a algunos de ellos, hubiera sido una utopía.
A nadie se escuchaba hablar, por ejemplo, de un turismo espacial, con el costo de 195 mil a 200 mil dólares por pasajero, o de un asesinato por Internet, o que hoy un auto pueda funcionar con mezcla de gasolina y de hasta un 10 por ciento de etanol, sustancia lograda a partir del maíz y otros granos.
Noticias así eran inimaginables, cuando personas como yo transitaban la adolescencia y la juventud; sin embargo, esos mismos hechos hubieran sido bien poco si nos hubiésesmos representado revelaciones como la de un vecinito de seis años, cuando el otro día dejó al papá su primera nota en la computadora, comunicándole que se iba de casa y no regresaba más, porque no lo habían llevado a los caballitos.
O el más pequeño de la casa, de dos años y medio, poniéndose las manos en la cabeza, diciendo en pleno suspiro que la vida era muy dura. Y así, pudiera enumerar disímiles hechos que dejan estupefactos a cualquiera, aun sin reírles “la gracia”.
Pero al salir de las fronteras del hogar, una se puede tropezar con tremendas “hazañas”. No es posible creer que ya los jóvenes no le comuniquen a los padres dónde visitan, hacia qué lugar se dirigen, con quiénes van a salir…
Cada vez la tutoría de muchos adultos pasa a ser pan comido por los hijos. Y no es difícil escuchar a una profesora de Secundaria Básica decir, que los padres de algunos alumnos no “pueden” con sus hijos. Entonces, ¿qué harían los maestros en circunstancias parecidas?
No es tampoco exagerado  ver la alianza de padres e hijos en la compra de un profesor para aprobar al estudiante. Preguntas como qué se puede esperar del futuro de un alumno así, tienen rápidamente una respuesta: Insuficiente e ineficiente en su posible trabajo cuando tenga la edad para ello.
Pero vuelvo otra vez a las décadas de cuando los estudiantes y las personas en general, convivíamos con más respeto y honestidad, incluso hasta en el momento de los juegos colectivos. Era fácil apreciar la preocupación de un compañero por la salud de otro o la solidaridad presente en situaciones difíciles. Hoy el irrespeto por los demás constituye gracia para unos.  Y la despreocupación hacia el prójimo puede llegar a límites insospechados.
Lo cierto es que muchos atribuyen lo que sucede, al desenfreno del influjo de los distintos medios de información y comunicación sobre el individuo, en la acción del conocimiento y la distracción, pues son cada vez más las ráfagas de contenido distorsionado y ocioso que vemos diariamente a través de la computadora y el DVD, por solo citar dos vías.
Es verdad que el asunto está influenciado por las distintas fuentes de conocimiento dichas; pero existen todavía personas, dentro de ellas jóvenes, que no tranzan con la deshonestidad y la anarquía, pues conviven en senos familiares donde se empeñan en transmitir los mejores valores.
No es cosa fácil, se trata de convencer a los pequeños y jóvenes no con slogan ni frases hechas, sino con la demostración de las mejores actitudes y una ética creíble. Mira que la nota de mi vecinito en la computadora a tan temprana edad puede ser una alerta, pero confío en un mejor futuro para todos.

viernes, 24 de mayo de 2013

La familia, número uno.




La problemática de género como fenómeno que los estudiosos se empeñan en decodificar, hoy resulta un escollo a vencer. La familia, como célula elemental en el progreso de la sociedad, debe jugar el primer rol en ese objetivo.
En el hogar es donde primero se le dice a los hijos, ya sea con acciones, o verbalmente, cómo deben dirigirse, y hasta qué decir en momentos determinados. Si los conceptos de papá y mamá son torcidos o poco sustanciosos, así será la enseñanza que se les traslade a los descendientes.
Por ello, la acción de los medios de comunicación en el interés de encaminar correctamente los patrones de conducta adecuados, resulta una posibilidad más al alcance de la familia. Los distintos géneros periodísticos pudieran ser efectivos, según se usen, en el provecho de transmitir enseñanzas ilustrativas o correctivas que permitan solventar inconvenientes de género.
Cada país, según su idiosincrasia, tiene trazados esquemas de conducta a seguir. Sin embargo, hay códigos comunes para cualquier nación destinados a hombres y mujeres, para niños y niñas. El que exista, no significa que se violen las necesidades de cada individuo, no solamente en el tema  de la inclinación sexual, sino en todos sus derechos.
En Cuba resulta significativa  la ganancia que muestran los centros de enseñanza pre escolar en la necesidad de equilibrar las actitudes de los pequeños a la hora del juego. El Intercambio de juguetes “para niños” con los “de las niñas” alcanza buenos resultados.
Pero cuando algunos padres llegan a casa y ven a los pequeños hacer uso de “juguetes equivocados”, el niño o la niña recibe una información que lo hace dudar y confundir. Ahí es donde un ente neutro como los medios de comunicación pudiera tener su protagonismo.
Series televisivas como La cara oculta de la luna, ilustró muy bien el problema de género en cuanto a la sexualidad; el espacio Cuando una mujer ampara semanalmente el rol de las féminas en la sociedad cubana, y El elefante y la hormiga defiende el espacio para niñas y niños en su interacción a través del deporte, la recreación y el conocimiento.
No son casuales estos espacios, pero pudieran producirse más, en aras de contribuir a la ayuda de solucionar  muchos inconvenientes de género que hoy persisten, independientemente del esfuerzo que realizan organizaciones como la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), los propios medios de comunicación masiva y otras instituciones.
Se trata de inculcar el  respeto a la identidad de cada sujeto, en defensa de sus derechos como persona, independientemente de las creencias e inclinaciones. Buscar la diversidad, la comprensión y el respeto por las decisiones ajenas. Y en eso, la familia no debe jugar un papel pasivo, sino creador y participativo.
La utilización correcta de los distintos géneros periodísticos para destacar el papel de la mujer, en labores poco común como la de ser carpintera, cochera, o albañil, por solo citar algunos ejemplos, sería bastante convincente para el intento de lograr la igualdad de género que tanto se aspira alcanzar en Cuba.
 O algo tan sencillo como mostrar a un papá como acompañante del hijo en un hospital, pudiera ser un buen modelo a imitar por millones de padres en la Isla. Ahí es cuando entra a desempeñar el papel orientador cualquier medio de divulgación que intente plantear el tema.
Sin embargo, más que un reportaje, una entrevista o un artículo realizado con ese fin, la guía correcta de la familia va a resultar siempre  lo primero y más valioso.

martes, 26 de marzo de 2013

Pensar en la vida



Después de un intento por quitarse la existencia, debido a un accidente ferroviario que le hizo perder las dos piernas,  el tunero Francisco Cutiño Oliva, no pensó quizás que el baile fuera a venirle como anillo al dedo para pensar en la vida.
A la vuelta de casi quince años, Cutiño no le importa  hablar de su limitación y hasta de forma jocosa se refiere a ella cuando hace la anécdota del día que fue a entregar una carta y la dueña de la casa le advirtió de un perro que mordía;  él, con el mejor carácter del mundo le contestó que podía hacer lo que quisiera con sus piernas, que no tenía miedo.
Pero no son estas anécdotas las  que le han restituido el deseo de vivir. Incorporado a la Asociación de Limitados Físicos y Motores (ACLIFIM) del municipio tunero de Manatí, ha desempeñado roles de dirección y con la ayuda de dos prótesis ha vuelto a bailar.
“Siempre me ha gustado el baile y después que tuve el accidente pensé que nunca más lo iba a hacer. Yo mismo me  confeccioné de palo las primeras prótesis y luego me compré otras hechas de fábrica. Dije, si logro montar bicicleta, puedo hacer de todo. Y así fue, probé y conseguí manejarla bien. Más tarde comencé a bailar”.
Así de desenfadado cuenta su historia Cutiño, el tunero que tiene de pareja en el arte a Niurys Barceló, otra miembro de la ACLIFIM en Manatí, por la limitación congénita de una de sus manos y que aun así, han alcanzado primeros premios en festivales nacionales de la organización, bailando y pasándola bien.
“En cierta ocasión, el jurado que determinaba los primeros lugares de una competencia regional no quería darnos el premio y Cutiño tuvo que enseñarle las prótesis para que conocieran que en verdad era impedido”.-Enfatizó Niurys, cuando nos acercamos a ella para que  hablara de las experiencias que ha tenido con su compañero de baile-.
Ambos, Francisco y Niurys, tienen familias que atender y un importante desempeño en la ACLIFIM de Manatí.  Manifiestan que tienen mucha vida por delante y a esa hay que sonreírle siempre, como en el baile.

lunes, 11 de marzo de 2013

Juntos siempre, siempre.




La Asociación Cubana de Limitados Físicos y Motores (ACLIFIM) en Las Tunas, tiene entre sus dirigentes  a un hombre que ha alcanzado resultados  en el trabajo, gracias a su compañera de vida.
“No solo en la labor como dirigente de la ACLIFIM; en el deporte, que practiqué pista en los 800 metros planos y en toda la voluntad que tengo para sobreponerme a mi invalidez, ahí está Maydé”.
Así habla Luis Escobar Mora, un tunero limitado de sus dos piernas, debido a un accidente cuando se encontraba cumpliendo el deber  del Servicio Militar Activo, y que desde entonces, ha pasado por muchas dificultades de salud para poder “andar”, a pesar del pronóstico pesimista de los médicos, pues auguraban vegetar en cama, hasta el tiempo de su fin.
Pero tuvo la suerte de encontrarse con Maydé, otra tunera que aunque nació 17 años antes que él, ha entregado cuerpo y alma en el cuidado de su compañero. Ella nunca ejerció Análisis químico, carrera a la que dedicó sus años de estudio, para convertirse en la guía del esposo.
“Todavía hay personas que tienen la mente mutilada y creen que no puede existir una pareja como nosotros. Alguien como yo que acepte  convivir con un hombre con limitaciones. Y ya llevamos 23 años de matrimonio” -comenta enfática Maydé Sánchez Guerrero, la esposa que Luis nunca pensó tener-.
Escobar Mora, recalca que ella trabaja como repartidora de pan a domicilio y lo realiza bien temprano, sobre las cuatro de la madrugada, luego hace los quehaceres de la casa, le ayuda en sus tareas de oficina de la ACLIFIM y lo atiende especialmente: “Solo el amor puede lograr hacer esas cosas. Además de no tener locomoción en las piernas, estoy operado de un carcinoma.  Y cuando he tenido que ingresar en el Hospital, mi esposa siempre me ha cuidado, nunca ha querido que se quede conmigo otra persona”.
“Continuaremos de tutores de un sobrino que tenemos en casa, ya que no pudimos tener hijos, y seguir fortaleciendo el amor hasta el final”. -Esa es la opinión de Maydé , cuando le pregunté por los planes-. Él, sonriente interrumpió para recalcar que estarán juntos siempre, siempre.