Cola y martillo en
mano, y en unos segundos ya queda listo
el marco de ventana estilo valenciana. Yaquelín López Hierrezuelo, desde hace
quince años ha encontrado, lo que a su modo de ver, ocupa la mayor parte de su
vida.
Se auto titula como la única
carpintera ebanista de
Cuba. Lo cierto es que las facturas de sus piezas hablan por sí solas. Con una
infraestructura creada, el trabajo que lleva a cabo por cuenta propia se
perfila cada vez más:
“Para mí no hay nada
difícil. No tengo preferencia por nada, porque me gusta hacer cualquier cosa:
ventanas, puertas, sillones, escaparates, lo que me pidan” –Así de esa manera
tan segura se expresa López Hierrezuelo, quien matiza el chorro de aserrín que sale de la sierra
hacia su rostro con una ligera sonrisa.
“Tengo el taller con todo lo
necesario, dos jóvenes que ayudan y deseos tremendos de trabajar. En ocasiones me siento mejor de la
puerta para acá, que para allá, porque me gusta lo que hago...Pienso estar aquí
siempre” –deja claro la intrépida carpintera.
Y continúa diciendo: “Soy
exigente en el trabajo. Me gusta que todo salga bien, lo mejor posible. Hay
clientes que me traen una propuesta y en ocasiones, yo los convenzo con
argumentos que han dado la experiencia,
entonces ellos me dicen: bueno hazlo como tú creas.
“Luego vienen a buscar la
pieza y estoy intranquila, porque no sé qué irán a decir, pero cuando veo la sonrisa en su rostro, ¡qué
satisfacción! –concluye la desenfadada tallista.
Tuneras como estas son las
que no me canso de decir que son ¡De anjá!
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