Una publicación para describir e informar

domingo, 8 de febrero de 2015

La reina de las alturas



Carmen Ávila Silva separa los deberes del hogar, sus dos hijos y el esposo, para asumir cada mañana una jornada de riesgos, en el Taller de revisión de ferrocarril de Las Tunas:
Los asuntos de mi casa son de allá y mi trabajo es aquí, de mi concentración depende que no haya accidentes y que la calidad de los aditamentos que se muevan se traslade en buen estado. Aquí he hecho muchas labores, desde pintar una casilla de tren, hasta destornillar o martillar piezas pesadas. No le tengo miedo a nada.
Con una leve sonrisa y un gesto en los hombros, Carmen dice cuánto es capaz de  hacer: Un día se le fue el freno a la grúa y fui a dar contra el limitador de parachoques, mis compañeros allá abajo estaban asustados y yo riéndome acá arriba. Le dije al jefe:


¡oye se le fue el freno a esto!, entonces el electricista subió rápido y controló la situación.

Carmen es una de esas cubanas que enfrentan diariamente el desafío. De auxiliar de higiene del lugar, se ha convertido en la reina de las alturas, precisamente porque no le teme a nada, -según sus propias palabras-. Desde hace doce años, sube y baja de una grúa, a unos seis o siete metros del nivel del piso, con la mayor serenidad del mundo:
Me siento orgullosa, orgullosa de ser la única mujer que ha dado el paso al frente en esta actividad, porque el puesto siempre había sido para hombres. Me llevo bien con todos, nos respetamos. Este trabajo no ha limitado en nada mi feminidad, me arreglo el pelo, las uñas, me maquillo…
Atrevimiento y sonrisa son una aleación perfecta que se parece al optimismo, atributo principal de Carmen, la gruera del Taller de Ferrocarril de Las Tunas; destacada en su labor, de cuya actividad nunca piensa renunciar.


sábado, 20 de diciembre de 2014

Sueño de todos



“Inolvidable”, así catalogó Silvio Rodríguez lo que sucedió en su gira número 62 por los barrios, celebrada en áreas del Estadio Latinoamericano, de la capital del país, pero que en esta oportunidad tuvo un significado especial, la presencia de los Cinco.
El concierto, terminó con una alta carga emotiva, al subir al escenario Gerardo, Antonio, Ramón, Fernando y René, que  junto al cantautor, interpretaron “El necio”, un clásico que sirvió de inspiración a los compatriotas, mientras cumplían sanción en cárceles norteamericanas.
Le siguió “Regresaré” y “La era está pariendo un corazón”, esta última cantada por Antonio Guerrero en sus tiempos de “recreación” en la prisión. Y en un espontáneo momento de empatía, los Cinco les dieron vivas a Silvio y mostraron reciprocidad de agradecimientos.
Antes, en la primera parte, se destacó como invitado David Torrens, y tras su presentación, Silvio interpretó canciones significativas de su repertorio como “La maza”, “El mayor” y “Canción del elegido”, entre otras, tarareadas por miles de personas que acudieron al lugar.
Lágrimas por alegría, y risas, se desbordaron en cada uno de los Cinco y sus familiares. Todos disfrutaron conmovidos las letras de los diferentes temas de Silvio.
A la alegría y júbilo de los Héroes se sumó la del resto de los asistentes y cada persona frente al televisor. Todos vivimos una jornada de música, poesía, hermandad y gozo que siguen mezclados  con  una sensación de dulce incredulidad, por ver en casa a los Cinco, pero que al final, nos damos cuenta que es cierto, es cierto el sueño que muchos, no sé cuántos, queríamos ver realizado.
Hermosa jornada no solo para un fin de semana, sino también para la memoria cultural de Cuba.
 

viernes, 5 de diciembre de 2014

Olga, mujer invulnerable

Así, de manera tan natural, se expresa una tunera de 56 años, del municipio de Majibacoa, al este de la capital provincial de Las Tunas. Tiene una única hija y la invalidez de su muchacha, la suple Olga con la máxima atención y esmero, a pesar de que desde hace tres años cuenta con una sola pierna.
“Fue un accidente. Era necesario quitarme esa pierna, porque no servía, la tenía colgando todo el tiempo y después que me la amputaron, mi vida cambió para bien, engordé y me siento mucho mejor”, -expresa una de las tuneras que cuenta con más voluntad para vivir.
Y continúa diciendo: “El gobierno me ha ayudado con algunas cosas que a mi hija le hace falta, colchón, televisor y otros bienes que agradezco tanto…Yo por mi parte no me cruzo de brazos, todo lo que pueda hacer para ganarme un dinero o cualquier cosa que me haga falta para la casa, lo hago. Cobijo techos, realizo algunos mandados, lo que sea, para ayudar a mi hija”.
Olga es sencillamente una mujer digna para imitar. La voluntad y la perseverancia son sus atributos. Columna de su hogar, pues, aunque Yurisleydis, su hija, en ocasiones, ayuda en el fregado de la cocina, sobre sus hombros descansa la responsabilidad del día.
Para Olga no hay ocio en su casita de Sabanilla, cuando termina el grosor de su trabajo, se sienta junto a Yurisleydis a tejer  fondos para muebles, a partir de la fibra del guano. Allí siempre tienen algo de qué conversar y algún que otro sueño por anunciar.
Así, en parte, hace gala del significado de su nombre, que aunque de origen ruso, tiene mucho que ver con nuestros esfuerzos y raíces: “Aquella que es invulnerable", es nuestra también, es cubana.


viernes, 7 de noviembre de 2014

miércoles, 10 de septiembre de 2014

María, la vieja que todos quieren tener.



María Victoria Velázquez conoce cada detalle del parque de equipos de la Empresa de Transporte  y Cargas Generales de la oriental provincia de Las Tunas.
Como jefa de grupo de operaciones conoce nombres y apellidos de cada uno de los  cuarenta y dos choferes que integran la plantilla y el número de las matrículas de los carros. Además, se mantiene al tanto de las necesidades espirituales de sus compañeros, quienes la consideran como una madre, cuando ante cualquier acercamiento la llaman “Vieja”.
Para ella no existe obstáculo que no pueda vencer, y aunque ya ha sobrepasado la edad para la jubilación: “Estoy fuerte, me siento bien. Nunca he hecho rechazo al trabajo. No pienso en eso” –aseguró sin ofrecer otras explicaciones-.
Ahora encamina sus anhelos, para resolver la ceguera que la aqueja desde que tenía catorce años, con una nueva terapia, de la que “hablaron por la televisión nacional y tengo esperanza de resolver la situación. Se trata de un chip para implante del nervio óptico…ese es  mi problema”.
En la Base de Transporte, se operan cargas hacia centros de diversos organismos de la provincia. Los choferes mantienen disciplina a la hora del trabajo, y tienen un riguroso control del combustible. Ello ha sido en parte un logro de las relaciones de trabajo que ha establecido María Victoria con todos por más de veinte años.
Independientemente de los sesenta y tres años de vida con que cuenta, muchos los ha dedicado al trabajo y cuando alguien le insinúa el retiro del centro, los ojos se les humedecen y dice con voz entrecortada: “El día que no vengo, me muero”.