Una publicación para describir e informar

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Ciruelito es mi vida


A la comunidad de Ciruelito en el municipio tunero de Jobabo se le suma hoy un reto y es el de marchar como nunca antes al lado de su delegado. Se trata de Yosvanys López Espinosa, un joven invidente de 34 años, licenciado en Comunicación Social, electo hace casi dos años como representante del gobierno en la base.
El desafío lo asumen las dos partes. Solo que el pueblo siente placer por colaborar con su nuevo delegado, en aras de resolver en conjunto los problemas comunitarios: “Yo pensé que no iba a quedar electo, porque en el mandato anterior también me habían propuesto pero quedó el otro candidato. Ahora tengo la responsabilidad de representar bien a mis electores y me esfuerzo por hacerlo”, -dijo con seguridad López Espinosa.
Delegado y electores han resuelto unidos dificultades de higienización, la permanencia del médico y enfermera en el Consultorio, y cometidas eléctricas fundamentalmente. Hoy quedan por solucionar el alumbrado público en una parte del asentamiento y algunas manifestaciones de indisciplinas sociales como beber en zonas públicas.
“Tuve un momento difícil casi al comenzar el mandato y fue dar respuesta al alumbrado en parte de la comunidad, pues la corriente eléctrica y el agua son dos aspectos de mucha importancia para los habitantes” –expresó el delegado tunero.
Ciruelito es un asentamiento poblacional a unos veinte kilómetros de la ciudad capital de la provincia de Las Tunas. Cuenta con 500 habitantes y el sustento económico proviene básicamente de la agricultura, fundamentalmente del maíz y legumbres.
“Mis estudios en escuelas para ciegos me han ayudado mucho en la independencia que tengo desde niño. La carrera de comunicador que cursé ha sido muy útil también para relacionarme con los demás y llevar adelante esta función de delegado, -esclarece el joven y agrega-: Ciruelito es mi vida, de aquí no pienso irme nunca”. 

jueves, 6 de octubre de 2016

Crónica de una cubana




Nunca he visitado Baracoa.  Pero qué cubano, aun cuando no haya viajado hasta esa ciudad no ha conocido algo de ella a través de la Historia, fotos, anécdotas…
Pero la pesadilla que vivieron sus habitantes la noche del 4 de octubre, con el azote del huracán Matthew,  hizo dirigir la mirada de millones de personas hacia allá. Internet fue la primera fuente por la cual, visualizamos algo del desastre. Fotos impactantes conmovieron al más desapercibido de los corazones.
Sin dudas, Matthew se ensañó con la provincia de Guantánamo y las aledañas sintieron sus efectos. La respuesta del resto de los territorios no se hizo esperar. Desde antes que pasara el huracán, brigadas de occidente y de todas las áreas de Cuba se dirigían a diferentes zonas del oriente del país para resarcir posibles daños, una vez que pasara el potente ciclón.
Cada cubano, en la provincia donde resida, tiene experiencia de una etapa vivida de los efectos de algún huracán. Ahora, tristemente toca a los guantanameros asumir su realidad, pero como pasa siempre en Cuba, es con el apoyo de todos.
El que no se haya reportado  pérdida de vidas humanas dice mucho del papel de la Defensa Civil, la organización de las autoridades del territorio y de la propia población, la que merece toda la solidaridad que se le pueda brindar.
Cuba es una sola. En temas de ayuda, compartir y resarcir tenemos experiencias vastas. Por eso, en estos días que Guantánamo está consternado, su necesidad se ha convertido en  cuestión por resolver para todos.
Aún cuando no formemos parte de una brigada de apoyo, podemos con nuestros pensamientos ser positivos y eso seguramente lo sabrán pronto los guantanameros, cuando se recuperen completamente, cuando permitan conocer cuántos millones de cubanos estuvieron horas y más horas frente a sus televisores o emisoras preocupados por su destino.

Foto tomada de internet  

sábado, 24 de septiembre de 2016

Los parques



¿Qué ciudad no siente orgullo de sus parques? ¿Qué pueblo o asentamiento, si no cuenta con uno de ellos, se los inventa, los improvisa y les da un uso constante?  Los parques son sitios para la eternidad. Se puede romper un banco, morir un árbol, o cualquier imprevisto, pero ellos siempre permanecen ahí, debiéndole una jornada a cada día, una razón al equilibrio.
Un  parque permite que hables solo, planees proyectos, despojes la timidez, canceles lo introvertido. Es la única propiedad que es de todos a cualquier hora, puedes cazar un banco y hacértelo tuyo, lograr ponerle el nombre de tu mejor momento.  En él todos consiguen ser iguales y diferentes, lindos y feos, trabajadores y vagos, soñadores y pesimistas.
Los parques se parecen a sus habitantes, tienen un poco de cada una de las personas que se sirven de ellos, son referencia para las ciudades, allí se juntan palomas y admiradores en perfecto duelo con el estrés.
En los parques se suspira ante una cita, se descansa de una intensa caminata, se encauzan los buenos pensamientos o se cancelan proyectos. Se mira el mundo desde afuera. Son así de inexplicables... Que no te sorprenda cuando en uno de sus bancos llore sobre tu hombro, te regale un beso furtivo o una sonrisa inesperada.


NOSOTRAS



Rin, rin, rinnnnn…Estoy todavía con la historia del sueño pegada en las pestañas y me levanto como un santiamén. Casi todos los días sueño. Es una manía que heredé de la adolescencia. Estiro la cama y la tiendo, porque mi esposo ya está sentado en el sillón esperando que termine de preparar el desayuno, él calienta la leche; yo, religiosamente le doy la terminación.
El machismo de cualquier región siempre es machismo, no sé si el americano, no sé si el africano, todos son parecidos, para no decir que a veces me dan deseos de sacudir por el cuello... En ocasiones no tienen ni culpa: _Espera que yo termine esto para hacerte aquello… _Coge aquí que te voy a servir… Al final, eso nos gusta porque somos las que queremos ser heroínas todos los días.
Niños hacia la escuela, con las meriendas preparadas desde la noche anterior, ¿Por quiénes? ¡Por nosotras! Nosotras somos quienes hacemos también el almuerzo, la comida, todos los refrigerios que se degustan en la casa en cualquier hora del día o de la noche…
Tarde de baño para los niños, cada detalle en su sitio, el agua caliente, la ropa limpia, la sucia al cesto para el fin de semana, ¡ah!, porque, al menos yo, trabajo “en la calle”, tengo una labor que demanda mucha concentración y capacitación constante, digo, en las noches o las madrugadas; es decir, cuando se tenga el tiempo, quién sabe a qué hora.
_ ¡Qué rico te quedó el muslito de pollo mi amor!, ¡Te la comiste! Hacía tiempo no hacías algo así. _ ¿Sí?, -me hago la que no sé que iba a decir eso, mientras de pie, en lo último de la cocina, chupo hasta el final los huesillos del ala en mi plato- Los niños no, siempre encuentran sabrosas las carnes desmenuzadas de los contra muslos, al fin y al cabo ellos no saben todavía cómo manipular sentimientos.
En la noche queda poco tiempo para todo, el cansancio es el principal adversario. El sexo a veces no tiene la calidad que debiera porque la mente está enfocada en el agotamiento y aunque creo que Dios da lo necesario para cada jornada, es inevitable pensar en la proteína del día siguiente.
La almohada la siento más que de esponja de un contenido celestial; sin embargo, no me puedo dormir sin antes escribir un reportaje pendiente…Rin, rin, rinnnnn… ¡No puedo creer que mi esposo esté otra vez sentado en el sillón!