A la comunidad de Ciruelito en el municipio tunero de Jobabo se le suma hoy un reto y es el de marchar como nunca antes al lado de su delegado. Se trata de Yosvanys López Espinosa, un joven invidente de 34 años, licenciado en Comunicación Social, electo hace casi dos años como representante del gobierno en la base.
El
desafío lo asumen las dos partes. Solo que el pueblo siente placer por
colaborar con su nuevo delegado, en aras de resolver en conjunto los problemas
comunitarios: “Yo pensé que no iba a quedar electo, porque en el mandato
anterior también me habían propuesto pero quedó el otro candidato. Ahora tengo
la responsabilidad de representar bien a mis electores y me esfuerzo por
hacerlo”, -dijo con seguridad López Espinosa.
Delegado
y electores han resuelto unidos dificultades de higienización, la permanencia
del médico y enfermera en el Consultorio, y cometidas eléctricas
fundamentalmente. Hoy quedan por solucionar el alumbrado público en una parte
del asentamiento y algunas manifestaciones de indisciplinas sociales como
beber en zonas públicas.
“Tuve
un momento difícil casi al comenzar el mandato y fue dar respuesta al alumbrado
en parte de la comunidad, pues la corriente eléctrica y el agua son dos
aspectos de mucha importancia para los habitantes” –expresó el delegado tunero.
Ciruelito
es un asentamiento poblacional a unos veinte kilómetros de la ciudad capital de
la provincia de Las Tunas. Cuenta con 500 habitantes y el sustento económico
proviene básicamente de la agricultura, fundamentalmente del maíz y legumbres.
“Mis
estudios en escuelas para ciegos me han ayudado mucho en la independencia que
tengo desde niño. La carrera de comunicador que cursé ha sido muy útil también para
relacionarme con los demás y llevar adelante esta función de delegado, -esclarece
el joven y agrega-: Ciruelito es mi vida, de aquí no pienso irme nunca”.

