Es creencia de muchas personas que los años bisiestos
traen a su llegada catástrofes y tragedias. Aunque año tras año, el propio
hombre se encarga de maltratar el medio ambiente, ser precursor de guerras y
conflictos, los más místicos siguen creyendo en su fatalidad.
Pero para comenzar, ¿qué es un año bisiesto? Sencilla y
llanamente es un lapso en el cual se añade un día más al calendario (el 29 de
febrero) para que cada cuatro períodos se ajuste el equilibrio del año solar con el cronológico, de esa
manera se recuperan 6 horas. Si todos los años sólo contásemos con 365
días, después de 12 primaveras, tendríamos un desfase de 3 días.
La solución a esa diferencia se llevó a cabo en el año 46
antes de Cristo, cuando Julio César aprobó el calendario juliano, considerando años bisiestos los divisibles
entre 4. Después, durante el papado de Gregorio XIII, aquel almanaque fue
sustituido por el calendario gregoriano,
que incluye ciclos bisiestos cada cuatro espacios, según un curso de 400 años.
Para saber cuándo un año es bisiesto, solo lo tenemos que
dividir entre 4, excepto si es divisible
entre 100, no así entre 400.
Todo ello quiere decir que los años bisiestos son al fin
y al cabo, lapsos de tiempo similares a los demás, solo con un día añadido. Sin
embargo, la historia archiva sucesos siniestros en esos intervalos como el
naufragio del Titanic (1912), el inicio de la Guerra Civil española (1936), el
conflicto entre Irán e Irak (1980-1988) así como los asesinatos de Gandhi (1948), Robert Kennedy y Luther King (1968), Lennon (1980) e Indira
Gandhi (1984).
Este 2012, además de clasificar como bisiesto, teóricos de diversas ramas como la astronomía,
astrología, teología, entre otros, lo enfocan como determinante en el fin de la
humanidad. El calendario maya por ejemplo, consuma abruptamente el sábado 23 de
diciembre de 2012, justamente 5 mil125 años después de iniciarse la era del
"Quinto Sol".
Según sus profecías, la causa física desencadenante es
que el Sol recibiría un rayo proveniente del centro de la galaxia y emitiría
una inmensa "llamarada radiante" que transmitiría esa refulgencia a
la Tierra y al resto del sistema solar. Este evento precedería al comienzo de
un nuevo ciclo cósmico.
Tanto los mayas como los egipcios coincidieron en señalar
al 2012 como el fin del mundo y el “tiempo del no tiempo”, denominado por los
primeros, habría empezado en el año 1992 de nuestro calendario, después de un
eclipse de Sol que esta cultura pronosticó para el 11 de julio de 1991 y que se
cumplió puntualmente. Quiere decir, que según su cultura este periodo de
transición, estaría caracterizado por profundos cambios cósmicos, telúricos e
históricos.
Según también algunos teólogos, ciertas profecías
bíblicas relacionadas con el fin, también están por cumplirse pronto. Solo que
no se sabe con exactitud el día y la hora.
Año bisiesto o no, la humanidad está llamada a proteger
el planeta y llevar adelante acciones concretas que contribuyan a ello, y por
otro lado, el ser humano debe estar convocado a apartarse continuamente del mal y
ser mejor cada día. De esa manera cuando no existamos físicamente, dejaremos
huellas a seguir por quienes, de seguro, querrán construir un mundo superior.
| Calendario maya |
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