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martes, 17 de marzo de 2015

Ruido y más ruido



El ruido puede causar graves daños en la calidad de vida de las personas. Es un asunto del cual se quejan frecuentemente las personas. Tanto en los centros de trabajo o en los barrios se puede hacer más para evitar este flagelo que resulta a veces, muy molesto.

La modernidad ha traído consigo la explotación de equipos y maquinarias, que son generadores de ruidos por excelencia. Los trabajadores que laboran en los  lugares donde se encuentran, están obligados a usar los medios de protección, pues, estar expuestos constantemente a altos grados de decibeles, pudiera causar hipoacusia o sordera.

En algunas comunidades es frecuente ver cómo alguien se pone las manos en la cabeza en señal de auxilio, pues, el claxon de un automóvil, el vendedor ambulante que pregona, la música a todo volumen del vecino y el taladro inesperado de los que conviven pared con pared, son suficientes para querer irse a vivir a otro planeta.

La contaminación sonora no se ve ni se toca; sin embargo, es uno de los males que más afectan emocionalmente al ser humano. Provoca estrés, ansiedad, irritabilidad e insomnio, cuando las personas son sometidas a escuchar ruidos por encima de los 140 decibeles.

La ley 81/97 del Medio Ambiente brinda respuesta legal a quienes incurren en indisciplinas como la de provocar ruidos que atenten contra el mejor nivel de vida  de las personas. Las leyes y disposiciones están reguladas para aplicarlas  a cada infractor, pero los excesos siempre pueden disminuirse. ¡Ojo! con la conciencia de cada cual que tenga en sus manos la posibilidad de dañar menos el oído de los demás.

















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