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lunes, 17 de septiembre de 2012

AÑORANZA.

Adentrarse en el mundo laboral de Juan Alberto Sánchez Fernández, más conocido por Telmique, es hacer alianza necesaria con la añoranza. Todo lo que conforma su taller de trabajo le recuerda a Juan su padre. Ya no está, pero lo evoca día a día en cada molde y herramienta que usa para la confección de los artificios que realiza.
Su padre lo enseñó a fabricar cruces, floreros, lápidas y tapas para fosos, entre otras hechuras que se pueden ver en muchos cementerios de Cuba, especialmente en el "Vicente García" de Las Tunas, donde trabajó por mucho tiempo su progenitor, sobrenombrado "Sepulturero Mayor".
Por su cercanía al camposanto tunero -reside al frente-, Telmique y dos de sus hermanos, han estado estrechamente vinculados a labores en el cementerio. Allí realizan funciones como la de auxiliar de limpieza y prestos siempre a cooperar en actividades propias de ese espacio:
"Mi padre nos enseñó, a pesar del lugar donde trabajamos, a que estemos siempre de buen ánimo, solidarios, y dispuestos para cualquier labor, pues él era así"-Dijo Telmique, perdiendo su mirada en un pestañear interminable, mientras que apretaba el llanto en una mueca.
Amaban mucho a su padre, le pregunté a modo de enunciativa afirmativa. No tuve respuesta verbal. Otra vez los labios apretados y comprendí que no debía hacer pasar por aquel momento a un hombre que por más de 30 años trabajó con el Sepultureo Mayor.
"Ese oficio lo aprendimos primero de mi abuela, después l hizo mi papá y ahora yo.No le tenemos miedo al cementerio porque nacimos y nos criamos en sus alrededores. Lo vemos como algo natural, con respeto, pero sin temor. Todos tenemos que morirnos."
Y cuando ya partas, ¿qué te gustaría que te escribieran en la lápida, ya que tanto la has trabajado?:
"Telmique, así nada más, Telmique".




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