Excusa bien fundamentada.
Una vieja crónica sobre mi pueblo natal, Colón, fue la inspiración
primera que quise conservar para cuando creara mi Blog. La escribí un
día de paseo por el municipio matancero en un papelito insignificante,
cuando recorría el Parque de la Iglesia. La guardé con recelo en el bolsillo de un bolsillo de otro bolsillo de mi cartera de viaje, pero desapareció de allí.
No le puedo echar culpas en cara a nadie, mucho menos a mis hijos, nada
registrones y curiosos. Luego, traté de reescribirla, pero nunca di en
la diana. Del intento salió una malparida croniquilla, escrita a la una
de la madrugada que sin escrúpulos publiqué en la primera página que
estrenaba el Blog.¡ Qué vergüenza! (Eso lo hace el desespero por verse
una misma). Pero mi alivio está en que espero no sea la única.
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