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martes, 12 de enero de 2016

Xiomara, la batalladora de Duralmet



Xiomara no es cualquier nombre de mujer. Así llaman a féminas como esta, que no deja de pensar en trabajar y trabajar bien. Ella labora en la Fábrica de carpintería metálica, conocida con el nombre comercial de Duralmet,  en la provincia cubana de Las Tunas.
Piensa en los más de diez años que lleva prestando servicio en la importante industria del Ministerio de la Construcción en el territorio. En el área de ensamblaje, se puede ver repicando una y mil veces al día los bordes de las rejillas que componen una ventana.

“En ocho horas de trabajo, pasan por mis manos unas cuatro mil láminas…Es un poco agotador, porque lo hago todo de pie, pero ya estoy adaptada y me agrada. Me siento a gusto aquí con mis compañeros, porque soy como una madre para ellos, pues en su mayoría son jóvenes”, -explica sonriente  Carralero, una de las únicas tres mujeres que pincelan con gracia la fábrica.

Ella se sabe importante en la cadena productiva: “De mi trabajo dependen dos mesas más que son las que determinan el acabado de las ventanas. Quiere decir, que no me puedo parar”.
La perseverancia y la ternura tienen  nombre de Xiomara: “Me faltan unos meses para la jubilación…Ya lo necesito por la edad, pero cuando eso suceda voy a echarle de menos a mis compañeros…” -dijo taciturna, con un brillo exagerado en los ojos.
Cuando conocí  la pericia de una de las tantas tuneras que conforman el abanico de féminas de fuerza del territorio, me pregunté: A cuántos colectivos de trabajadores les hace falta la presencia de mujeres como Xiomara? Seguramente que todos. El de Duralmet, una de las fábricas más renombradas de Cuba,  tiene ese privilegio.

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