Una publicación para describir e informar

sábado, 2 de enero de 2016

Retrospectiva I



Cuando salí de la etapa normal de los por qués,  apenas cinco o seis años, ya estaba preocupada por conocer las cosas inalcanzables.  Curiosa como fui, no cesaba de encontrarle alguna solución a lo que, para los mayores, era complejo o ni querían hablar de ello.
Por eso es difícil olvidar las noches que pasaba junto a mi padre rodeándole el cuello con mis brazos, sentados en el portal de mi abuela Sara. Allí, escuchaba sus conversaciones con mi abuelo y disfrutaba el silencio de las mujeres de la casa. Sí, porque cuando hablaban parecía que cada cosa tenía el significado dado por ellos.
Yo aprovechaba y recostaba mi cabeza al pecho de mi papá y meditaba en lo que ya hoy, sí estoy segura, es la creación de Dios. Aquí una pincelada de lo que pasaba muy a menudo:
Una, dos, tres... ¿Por qué están tan lejos, papi? Cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve… ¡mira, se me escapó aquella, no la había visto! ¿O es que apareció ahora? Bueno, diez, once, dieciocho… ¡Son muchas mijo!, pero no me canso, las voy a contar todas, toditas.
- ¿Quién las hizo? …Lucen lindas adornando tanta oscuridad. -Sigue contando, niña, creo que vas a poder contarlas todas. -¡Claro!  No, no, no, yo sé que no las puedo coger porque están muy altas, pero sí las cuento…ciento cincuenta, ciento cincuenta y dos, doscientos treinta…y…uno…
-Shssss, vamos pequeña, casi tengo los pies entumidos. Mañana si no hay nubes, podemos seguir contándolas…
-Sí papi, cua-ren-ta…y…cin-co…

1 comentario:

  1. Muy bonito.... remembranzas de una niña con su papi, de las más tiernas del mundo....

    ResponderEliminar